Por Claire Swedberg
El LSCM ha instalado lectores de RFID fijos (proporcionados por los tres proveedores de candados electrónicos) en dos puntos de control fronterizo —Lok Ma Chau y Shenzhen Bay—, así como en el Aeropuerto Internacional de Hong Kong. Cuando un envío llega por primera vez a cualquiera de los puntos de control fronterizo, el personal del C&ED coloca un candado electrónico, lee el número de identificación codificado en su etiqueta de RFID incorporada a través de un lector portátil y vincula ese número de identificación con el número de matrícula del camión que transporta el contenedor. La empresa de transporte debe hacer un registro de cada vehículo en el C&ED de Hong Kong antes de su llegada; el número de identificación del camión figura en la base de datos del organismo y el empleado de la aduana puede confirmar que el vehículo, en efecto, es el esperado.
A continuación, esos datos, junto con las mercaderías específicas que se transportan, se almacenan en la plataforma de software de seguimiento integrada del C&ED de Hong Kong, desarrollada por el LSCM, que recopila y procesa los datos y luego los muestra a los funcionarios aduaneros cuando sea necesario. El sistema almacena el número de ID del candado electrónico vinculado al número de identificación del vehículo y transmite las instrucciones al candado electrónico, junto con una contraseña, que hace que este se cierre. El dispositivo también necesita una llave física, que conserva el conductor. De esta manera, deben hacerse dos cosas antes de que el contenedor o el vehículo puedan abrirse: el candado electrónico debe abrirse electrónicamente a través de una contraseña proporcionada por un funcionario de aduanas y el conductor debe usar una llave para abrir físicamente el candado.