Las etiquetas EPC colocadas en los cascos de seguridad identifican a cada persona mediante lectores instalados en las cuevas, a lo largo de los ríos y en lo alto de las torres.
Por Claire Swedberg
mayo 23, 2012 -
Hace cuatro años, cuando Xplor, un parque de aventuras mexicano situado en la Riviera Maya, estaba en construcción, su gerente de fotografías, Felipe Lorenzo, enfrentó un desafío: cómo diseñar un sistema que pudiera tomar docenas o cientos de fotografías de cada uno de los visitantes cuando estaban en acción, sin que estos tuvieran que interrumpir su camino ni proporcionar sus nombres. El parque incluye dos circuitos de tirolesas, dos circuitos de vehículos anfibios, un río subterráneo para nadar debajo de estalactitas y otros dos ríos subterráneos para remar en balsas. Lorenzo quería desarrollar una tecnología automatizada con la que se pudiera reconocer a un visitante, fotografiarlo y ofrecerle las fotos que podría comprar en el lugar al finalizar el día o a través de Internet, al volver a su hogar.
El equipo de Lorenzo, dirigido por Quetzal Chilian, el director de nuevos proyectos del parque, desarrolló una solución que incluye etiquetas pasivas de identificación por radiofrecuencia colocadas en los cascos de seguridad de los visitantes, y sensores y lectores ópticos instalados cerca de cámaras automáticas, así como un sistema de software que determina el momento óptimo para tomar una fotografía que luego almacena esa imagen, junto con los registros de la persona. El departamento de informática de Xplor suministró el software y se ocupó de su integración.