Por Claire Swedberg
Además, mientras el vino se encontraba en el almacén de la viña, se leía una etiqueta TMT-8500 colocada en la pared, para capturar el historial de temperatura dentro del área de almacenamiento.
Una vez que el pallet cargado salía del almacén de la viña para ser llevado al centro de distribución, las etiquetas RFID, incluidas las etiquetas con sensor de temperatura, se leían otra vez en la puerta del lector de Impinj, y esos datos se almacenaban en el sistema EPCIS. Las etiquetas se leían cuando los pallets llegaban a Watson's Wine Cellar y a Summergate, y volvían a leerse antes de que el vino se enviara a las tiendas —siempre mediante un lector fijo CS461 de Convergence Systems Ltd. (CSL) instalado en la puerta. Simultáneamente, se leían las etiquetas con sensor de temperatura mediante un lector fijo FMR-6000 de Intelleflex, para capturar las temperaturas y los números de identificación de las etiquetas.
Los datos leídos y recopilados en Hong Kong se almacenaban en la aplicación web ezTRACK de GS1 Hong Kong, basada en el estándar de EPCIS. Luego, esa información se compartía con los datos de EPCIS almacenados por GS1 Italia.
Según los resultados del proyecto piloto, GS1 Italia determinó que la precisión de los datos de la cadena de suministro podía incrementarse de un 80% (cuando los pedidos se realizaban de acuerdo con la orden de compra) al 100%, y que la gestión de logística podía mejorarse al tener un mayor conocimiento de las ubicaciones de los productos.